BENEFICIOS DEL DRENAJE LINFÁTICO

El sistema linfático cumple una doble función:

  • Depuración, al eliminar del organismo las toxinas y sustancias de deshecho. Esto evita la acumulación de líquidos y la absorción de la grasa y vitaminas desde el aparato digestivo para transportarlas mediante el sistema circulatorio.
  • Protección, al regular la respuesta del sistema inmunitario frente a bacterias, virus y otras sustancias extrañas que puedan llegar al interior del organismo.

Existen numerosas causas, como una dieta pobre en nutrientes y rica en toxinas, la polución medioambiental o el sedentarismo, que hacen que este sistema se colapse y necesite ayuda para volver a poner la linfa en marcha.

¿Qué es el drenaje linfático?

Es un tipo de masaje, lento y consciente, que se aplica sobre el sistema circulatorio y cuyo objetivo es movilizar los líquidos del organismo para favorecer la eliminación de las sustancias de deshecho. De ahí que una de las principales aplicaciones del drenaje linfático sea en la retención de líquidos, aunque en la medicina estética también se utiliza en el tratamiento de la celulitis, los problemas de circulación, las piernas cansadas, los procesos de cicatrización, el acné, los edemas, etc. Es un buen tratamiento para la piel, ya que favorece la circulación de la sangre ayudando a que no se formen bolsas y arrugas.

Otra de las aplicaciones más importantes del drenaje linfático se centra en los procesos postoperatorios de intervenciones de cirugía estética, ya que contribuye a acelerar la curación de los tejidos, evita que se produzcan edemas, reduce la inflamación y el dolor y aumenta la calidad de la cicatriz.

 

 

 

 

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